Dios está cerca y no lejos, Él ve todo "y escribe y cuenta y enumera" - no solo en los Días Temibles, sino en cada momento. El Señor colma la tierra, y Él siempre está ahí.
Confesión: Cuando busco estacionamiento, recito un capítulo de Tehilim,Salmos. También durante el estacionamiento. Y también cuando el GPS se desconecta y no tengo idea de cómo llegar. Y también antes de abrir un sobre con la respuesta sobre una beca o un artículo que presenté. Y también... en cada momento que necesito algo.
Este fenómeno preocupó a mis amigas y a quienes me rodeaban desde mis días en la escuela religiosa para chicas. Recuerdo que una de las instructoras me invitó a conversar, y me habló sobre las plegarias vanas, y dijo categóricamente que en su opinión no se debe molestar al Soberano del Universo con las vanidades de este mundo.
Soy muy racional. No pienso realmente que cuando el sobre está en mis manos aún se pueda cambiar la respuesta. Pero con respecto a todo lo demás... la racionalidad desaparece. En momentos de angustia, desde los más pequeños hasta los más grandes, levanto mis ojos y mi corazón al cielo, y simplemente suplico por ayuda.
La lectura del capítulo 23 me produjo escalofríos. Conocía de memoria la segunda parte del versículo 24: "¿No lleno Yo los cielos y la tierra?, dice el Señor", pero no recordaba lo que venía antes: "¿Acaso soy Yo Dios tan sólo de cerca, dice el Señor, mas no soy un Dios de lejos? ¿Podrá alguien ocultarse en escondrijos tales que no le vea Yo?, dice el Señor" (versículos 23-24). Quizás habrá quienes interpreten estos versículos, especialmente en el contexto del capítulo, como una advertencia y amenaza. Como el miedo a las maestras que decían tener ojos en la espalda.
Yo elijo leer en ellos la prueba de que no estoy molestando a Dios con mis peticiones. Él está cerca y no lejos, Él ve todo "y escribe y cuenta y enumera" - no solo en los Días Temibles, sino en cada momento. El Señor colma la tierra, y Él siempre está ahí, incluso cuando estoy buscando estacionamiento.
Cortesía sitio 929.