El discurso de Moshé

El discurso de Moshé


• ¿Cuál es el hilado de toda esta parashá?
• ¿Guarda algún orden lógico o es un simple relato?
• ¿Para qué Moshé les menciona estos temas justo ahora?
• ¿Qué podemos aprender para hoy en día?
Respuestas
El motivo por el cual Moshé comienza ahora este discurso, es porque el pueblo de Israel está por entrar a la tierra de Israel, por lo tanto es importante que ellos tengan en cuenta todas estas cosas que ahora les va a decir.
Existe un gran peligro y Moshé es consciente de ello. Cuando Moshé se ausentó tan solo 40 días, el pueblo ya había abandonado el pacto con Dios y forjó un becerro de oro como ídolo. ¿Qué sucederá ahora que Moshé se alejará para siempre? La consternación que causará la ausencia de la figura central de Moshé será enorme para el pueblo, ¿Cómo acostumbrarse a la realidad de que aquel líder tan querido y elevado,  que los sacó de Egipto, que los guiaba por el desierto, que intercedía ante Dios y al que recurrían ante cualquier duda o problema de pronto ya no estará más? 
Moshé sabe también, que el éxito en la conquista de la tierra de Cnaan es también su mayor riesgo. La abundancia material y el apego a las culturas paganas terminarán por prostituir al pueblo y abandonar el grado espiritual tan alto que habían alcanzado.
Es por eso que Moshé quiere dirigirles un largo discurso, para prepararlos para todos estos desafíos que los esperan cuando él ya no esté para guiarlos. 
Las primeras palabras que va a utilizar son: El Eterno es nuestro Dios. Estas palabras son muy dignas de Moshé para empezar su discurso, esto es lo que tiene Moshé en su mente, y comienza así, con lo más importante, tal como lo hizo Dios con los diez mandamientos o en el Shemá Israel.
Continúa diciéndonos que luego de estar en el monte Sinaí, Dios les dice que ya estuvieron bastante tiempo acampando en aquel monte, ahora deben partir hacia la tierra de Israel. El objetivo no es que se queden en ese estado ideal en el que están solamente abocados a estudiar y profundizar en la Torá, sino que puedan ponerla en práctica en la tierra de Israel en donde muchos de los preceptos sólo se pueden cumplir allí.
Dios no quiere que sea algo meramente teórico, sino que sea una Torá práctica, de vida, que sea un ejemplo para todas las naciones. Por lo tanto deben instalarse en ese territorio y ser una nación y vivir acorde a las reglas de la Torá que van a legislar todos los aspectos de la vida de un individuo, tanto a nivel personal como así también a nivel de pueblo en general.
Lo segundo que nos dice es que el motivo por el cual el pueblo ingresa a la tierra de Israel, no es por mérito propio, sino que entran por el mérito de los patriarcas. El objetivo no es solo recriminarles, sino que aprendan a ir en el camino justo y fiel de los patriarcas 
En el tercer punto, aparentemente Moshé cambia de tema  para relatar lo que sucedió con Itró que les asesoró para que nomine jueces que juzguen al pueblo, esta interrupción no es un capricho, sino que nos viene a enseñar que si bien en base al mérito de los patriarcas esto ya bastaba para conquistar la tierra, no obstante eso no alcanza para poder asentarse en ella; para ello deberán obrar justicia y entonces serán merecedores de permanecer en esa tierra.
El cuarto punto, es que el hecho de ir a la tierra de Israel no es algo optativo, sino que es un precepto. Tal como Abraham, el pueblo de Israel debe entrar a la tierra de Israel por orden de Dios, no como un pueblo conquistador. Sino que se trata del pueblo que hace la voluntad de Dios, por lo tanto así como entran a la tierra por orden de Dios, también deben vivir en ella acorde a las ordenanzas de Dios.
El quinto punto es que a pesar de que poseían el mérito para poder conquistar la tierra, no obstante, por el miedo que tuvieron, no entraron. Este miedo fue producto de la falta de confianza en Dios. Esto nos enseña, que a pesar de tener el mérito de los patriarcas, hace falta también disponer de la confianza y fe en Dios.
El sexto tema que Moshé le menciona es que, luego del suceso de los espías,  a pesar que ellos se empecinaron y quisieron entrar; no pudieron contra los enemigos, y cayeron ante ellos; la pregunta que surge es: ¿Por qué Dios no les permitió entrar si ellos se habían arrepentido y dijeron que pecaron y que ahora están listos para entrar? La respuesta es que vemos que no fue un arrepentimiento sincero, sino que fue sólo de la boca para afuera. Pues si ellos realmente estaban arrepentidos y dispuestos a obedecer a Dios y cumplir  la orden de Dios de entrar, entonces deberían haber obedecido la orden de Dios que les dijo Moshé de que no vayan pues Dios no estará con ellos. 
El séptimo punto es, continuando con el tema del mérito de los patriarcas, les dice que este mérito lo tiene también el pueblo de Edom (Esav), es por eso que no pueden tocar nada de su territorio, y además nos enseña que debemos dirigirnos a ellos con fraternidad, las relaciones internacionales deben estar regidas también por esto, ellos son nuestros hermanos, por lo tanto no deben ser conquistados. Lo mismo sucederá con Amón y Moav, pues ellos son descendientes de Lot, que fue sobrino y educado por Abraham.
El octavo punto, es lo que nos dice acerca del pueblo de los Caftorím, que se asentaron allí pues conquistaron al pueblo que estaba antes. Moshé nos relata este punto para recalcar que el hecho que un pueblo esté asentado en un lugar, eso no quiere decir que Dios se lo otorgó, en el caso de Edom, de Amón y Moav, nos dice claramente que Dios los hizo heredar, pero aquí con los Caftorim, no dice que Dios los hizo heredar, sino que nos dice que ellos conquistaron al pueblo que estaba antes, eso no quiere decir que tienen el mérito para asentarse allí, es por eso que si el pueblo quiere puede conquistar ese territorio, pues en realidad no es de ese pueblo.
El noveno tema que Moshé les menciona es que la condición para poder dominar a los demás pueblos, es transitar por los camino de Dios. Cuando actúen de esa manera, entonces nadie podrá interponerse en su camino.
El décimo punto que Moshé hace mucho hincapié, es que deben cuidarse de no dejarse llevar por los pueblos que conquistarán, no asimilarse a ellos, ni a sus cultos. No caer en la trampa de que la riqueza, prosperidad y bienestar les hagan olvidar a Dios y pensar que todo eso que han alcanzado es por mérito propio y por su propia astucia y poder. Sino que deben tener a Dios presente y mantenerse fieles a Él aún ante la situación de riqueza y bienestar. A veces mantenerse en el camino de Dios suele ser más difícil en la abundancia que en la opresión.  
Como conclusión. Moshé, había nacido como príncipe de Egipto, en aquella civilización,  los líderes (faraones) se inmortalizaban y hacían heredar su poder a sus hijos, conservando sus cuerpos mediante la momificación y construyéndose enormes pirámides para dejar marcado el lugar en donde reposaran eternamente, o mejor dicho en donde vivirían en su nuevo estado.
Moshé a diferencia de todo esto, no hace heredar su poder o puesto a sus hijos, es más, ellos no tuvieron ningún cargo o renombre. Les relata al pueblo que él va a morir y no solo que no construye ningún mausoleo en su tumba, sino que ni siquiera nadie sabrá en donde está enterrado su cuerpo.
En toda esta parashá Moshé utiliza 48 veces el Nombre de Dios. Esto lo podemos relacionar con la parashá del Shemá Israel, allí también hay en total 48 palabras;  como sabemos, esos versículos son básicos y contienen valores que son centrales en el judaísmo; hasta el punto de recitarlos dos veces por día,  cada día de nuestra vida. 
 

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