El final de los días

El final de los días

¿Qué es la visión de los últimos tiempos? ¿Se trata de un día de juicio, guerras terribles y calamidades? ¿O de un retorno a los "días del Jardín del Edén", a la felicidad y la paz universales?

La expresión "últimos tiempos, la postrimería de los días" aparece por primera vez en la apertura de la bendición de Iaacov (Bereshit, capítulo 49, versículo 1), en la que Iaacov profetiza el futuro de las tribus de Israel como pueblo que habita en su tierra, aunque en esta visión también existen alusiones a guerras terribles en su tierra hasta llegar a una vida de paz y abundancia.

Según las palabras del Rambán (en Vaikrá, capítulo 26, versículo 6), puede entenderse que los "últimos tiempos" en el texto bíblico aluden a un retorno a la felicidad y la paz del hombre en el Jardín del Edén, tal como era antes de que pecara y fuera expulsado de él. Y esos son los días del Mashiaj.

También en el libro Devarim encontramos el concepto de los últimos tiempos. Cuando el padre de los profetas, emisario de la redención y dador de la Torá, se despide de su pueblo, está profundamente preocupado por el posible futuro de Israel en su tierra, si no se mantiene firme en el sentido espiritual. Sin duda penetró hasta lo más hondo de su pueblo y comprendió que no estaba suficientemente inmunizado contra los vientos adversos capaces de traer una catástrofe sobre él, y lo advierte expresando una dura visión de exilio y sufrimiento que alcanzará su punto culminante en los últimos tiempos. Aquí los últimos tiempos se caracterizan por tribulaciones terribles. La Torá no habla aquí de la gran salvación posterior a las tribulaciones de los últimos tiempos, y se conforma solo con una alusión. En cambio, tras los últimos tiempos en la bendición de Iaacov se habla de la herencia de las tribus de Israel en su tierra, y tras los últimos tiempos en el canto de Bilam se habla de una estrella que surgirá de Iaacov y ejecutará juicios sobre sus enemigos.

Amplios cuadros sobre los últimos tiempos y la grandeza de Israel y sus repercusiones sobre el mundo entero se encuentran en las grandes visiones de los profetas que vivieron en tiempos difíciles para la nación — en los días del conflicto asirio y babilónico. En todos ellos la meta y el propósito son los días del reino de David hijo de Ishai. En estos profetas existe el concepto del Día del Señor como día del juicio de Dios sobre los malvados. Y según esto hay que entender los últimos tiempos — el fin de esos días de juicio, tras los cuales llegará la redención. El redentor será el propio Señor, pero en su tierra estará al frente de ellos un vástago del tronco de Ishai que se distinguirá por las cualidades más elevadas que un ser humano puede alcanzar sobre la tierra.

El profeta Yeshaiahu y el profeta Mijá, que ambos profetizaron en la época de Jizkiahu y la campaña de Sanjerib, se detienen en la influencia de Ierushalaim sobre el mundo, y en la influencia de su rey como juez entre las naciones hasta el punto de suprimir el espíritu de guerra:

"Y juzgará entre muchos pueblos, y reprenderá a fuertes naciones, hasta en tierras lejanas; y romperán sus espadas para (forjar) rejas de arado, y sus lanzas para (hacer) podaderas; no levantará espada nación contra nación, ni aprenderán más la guerra" (Mijá, capítulo 4, versículo 3).

Editado por el equipo del sitio del Tanaj

Cortesía sitio Daat.

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