En contraposición a la caída de Asiria, analiza la profecía de Isaías sobre el surgimiento del Mashiaj, un líder justo de la dinastía de David que inaugurará una era de paz universal, armonía en la naturaleza y el retorno de los dispersos de Israel. Frente al escepticismo humano, Isaías plantea un optimismo extremo centrado en el liderazgo positivo, concluyendo con una reflexión de Maimónides: dado que el orden de la redención es un misterio, nuestra tarea es concentrarnos en hacer el bien y cumplir la voluntad de Dios.