Cincuenta y siete años de calma y estabilidad brindaron un amplio apoyo a la política de rendición y a la apertura hacia la cultura pagana dominante. Los opositores a la rendición, y entre ellos, el profeta Yeshaiahu se convirtieron en perseguidos y torturados.
El partido de la rendición (del período de Ajaz) se fortaleció en Ierushalaim tras la campaña de Sanjerib por la conmoción como consecuencia de la pérdida de Lajish y las ciudades de la Shfelá. Después de la muerte de Jizkiahu, sus hombres tomaron el control y llevaron a la aceptación de Ashur como superpotencia líder, lo que derivó en la apertura de los portones de Ierushalaim a los ídolos de Ashur y Bavel. Como una evidencia de la lealtad, los temerosos de Dios fueron perseguidos como “partidarios de Jizkiahu y las revueltas”, y como factores de peligro para la propia existencia de Iehudá.
A pesar de la oposición del profeta Yeshaiahu a las revueltas, también sus discípulos fueron sospechados de ser “opositores a la rendición”, y muchos de ellos fueron ejecutados con duras torturas. “Además de esto, Menashé derramó la sangre inocente en grande abundancia, hasta llenar a Ierushalaim de cabo a cabo; fuera de su pecado con que hizo pecar a Iehudá, haciendo lo malo (idolatría) a los ojos del Señor” (versículo 16).
Mi única defensa de Menashé, es que no es él el que promueve todo esto, ya que al reinar, era un niño de 12 años (versículo 1). Según la descripción en Divrei Haiamim II, capítulo 33, versículos 10-13, el mismo Menashé se liberó de sus líderes precisamente cuando tomado prisionero, y retornó a Dios. Pero tampoco esto cambió el dominio “del Partido” de la rendición en Ierushalaim, 55+2 años de calma y estabilidad brindaron un amplio apoyo a la política de rendición y a la apertura hacia la cultura pagana dominante.
La resistencia de profetas anónimos y de los discípulos de Yeshaiahu, los convirtió en perseguidos y torturados-“ como cordero era conducido al matadero... así él no abría su boca fue apartado del poder y del derecho ... ¿quién pensaba que fue cortado de la tierra de los vivientes, y que la desgracia lo alcanzó por la transgresión de los pueblos?... aunque no hizo violencia, ni hubo engaño en su boca... por cuanto derramó su alma hasta la muerte, y con los transgresores fue contado...” (Yeshaiahu capítulo 53, versículos 7-12)
“El siervo de Dios” perseguido es el profeta Yeshaiahu y sus discípulos en la época de Menashé, y no tiene relación alguna con el episodio del cristiano (ocurrido unos 680 años después).
Jazal, nuestros Sabios de Bendita Memoria, conocían este tema y nos entregaron un “libro genealógico” hallado en Ierushalaim, en el cual figura-“Menashé mató a Yeshaiá” (Yebamot 49b).
Cortesía sitio 929