Entre la profecía verdadera y la falsa

Entre la profecía verdadera y la falsa

Hubo varios tipos distintos de falsos profetas: algunos eran simplemente mentirosos que vivían de la profecía, otros fueron engañados, y otros simplemente erraron. Pero desde el punto de vista del profeta verdadero, todos pertenecen al grupo de los "falsos profetas".

La revelación profética es un fenómeno que trasciende los límites de la experiencia humana. Solo podemos deliberar sobre ella a partir de escasos fragmentos de indicios dispersos en el texto bíblico, y aún menos son los datos disponibles sobre el problema de los falsos profetas.

Del relato sobre el enfrentamiento entre Mijaiahu hijo de Imla y los profetas de Ajav (Melajim I, capítulo 22) es posible quizás deducir que existía un estrato de profetas patrióticos cuya función era profetizar la victoria y salvación en toda circunstancia, y el texto bíblico los ve en cierta medida como emisarios encargados de transmitir una profecía falsa, cuyo propósito era llevar a Ajav a la ruina.

Un segundo estrato era sin duda el de los profetas profesionales, que se sustentaban de la profecía. A ellos alude probablemente Yejezkel en su profecía: "Ya mí  me quieren profanar entre mi pueblo por puñados de cebada y por pedazos de pan" (Yejezkel, capítulo 13, versículo 19). Y así como Yejezkel habla de estas profetisas profesionales, Mijá profetiza sobre la reacción de tales profetas ante quienes no les pagan: "los profetas que hacen errar a Mi pueblo, los que mientras tienen (algo) que comer con sus dientes, profetizan paz, mas a aquel que no les mete (algo) en la boca, le declaran la guerra" (versículo 5). Su pathos moral se alimentaba de la copa o de la bolsa.

Sin embargo, más adelante (versículos 6-7) Mijá alude a un tercer estrato: aquellos que transitan por los caminos de la profecía verdadera, que buscan la respuesta divina, y cuya imaginación profética los engaña haciéndoles creer que han captado la palabra de Dios y que su misión es profética, cuando no lo es. El uso de los términos "visión" y "respuesta" se refiere probablemente a ese estrato que estaba lejos de la ganancia económica y no hacía de la profecía un instrumento de lucro.

Este tipo nos explica la afluencia del pueblo a escuchar las palabras de quienes son llamados falsos profetas. Aquí la distinción era particularmente difícil.

La profecía verdadera no atiende a los motivos de la profecía falsa, ya sea el afán de lucro, ya sea lo que se denomina "la profecía popular", ya sea que su fundamento resida en la profecía "profesional". La verdad es una sola, y toda desviación de ella queda incluida en el amplio grupo de los falsos profetas. Y frente a ellos se yergue el profeta, emisario de Dios, con su verdad profunda, "lleno de poder del espíritu del Señor, y de juicio y de fortaleza" (versículo 8), para declarar la verdad sin concesiones.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Extraído de las clases del Rabino Hadari “Los capítulos del día en el Tanaj”, que fueron emitidos por Kol Israel.

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