
La protesta del pueblo (Versículos 1-5)
Rejabamllegó a Shjem donde estaba reunido todo el pueblo para coronarlo en reemplazo de Shlomó, que había fallecido recientemente. Yerobam, con quien habló el profeta en el capítulo anterior y le prometió una casa leal, en lugar de coronarlo, lleva a cabo un enfrentamiento contra Rejabam y le solicita que reduzca la carga impositiva impuesta por su padre Shlomó. Rejabam llega a un acuerdo con el pueblo y promete dar una respuesta en tres días.
El consejo de los ancianos (Versículos 6-7)
Rejabam se dirige a los ancianos- aparentemente, ellos tienen experiencia, y les pide un consejo. Los ancianos le explican a Rejabam que, en esta instancia, debe ser agradable con el pueblo: “si en el día de hoy te hicieres siervo de este pueblo y le sirvieres y le respondieres y hablares palabras amables, ellos serán tus siervos para siempre” (Versículo 7) Rejabam decide no escuchar la propuesta de los ancianos y se dirige a los niños, solicitándoles su consejo.
El consejo de los jóvenes (versículos 8-11)
Rejabam se dirige a los “Jóvenes”, aparentemente, gente del reino, relativamente joven, y les pide un consejo. Los niños no se apiadan en absoluto del pueblo: “Ahora pues les impuso mi padre un yugo pesado, pero yo agregaré aún más a vuestro yugo, mi padre los castigó con látigos y yo los castigaré con espinas” (versículo 11). Los niños le aconsejan responder que los impuestos aumentarán más aún, en lugar de que sean reducidos, como lo pidiera el pueblo.
La decisión de Rejabam-el consejo de los jóvenes (versículos 12-15)
Finalmente, Rejabam decide actuar de acuerdo al consejo de los jóvenes. El desconcierto obvio que genera la actitud de Rejabam al seguir el consejo de los jóvenes es explicado por el texto: “y no escuchó el rey al pueblo, porque ello era de parte de Dios para cumplir así su palabra que había dicho por medio de Ajiyá el shilonita a Yarovam, hijo de Nevat”. (Versículo 15). Dios ocasionó esta elección errónea para que derivara en la división del reino.
La consecuencia: la ruptura del reino (Versículos 16-24)
El pueblo de Israel no está dispuesto a aceptar los decretos de Rejabam y por ello manifiesta a viva voz: “Ninguna parte tenemos nosotros en David y ninguna herencia tenemos en el hijo de Ishay” (Versículo 16). El pueblo corona a Yarobam, hijo de Nevat, tal como lo profetizara Ajiyá el shilonita, en el capítulo anterior. Luego del intento de iniciar un conflicto bélico entre Yehudá e Israel, es enviado el emisario de Dios para calmar los ánimos y cesar el clima de beligerancia.