La delegación babilónica y el anuncio del exilio

La delegación babilónica y el anuncio del exilio

Ezequías (Jizquiaú) recibe a una delegación de Babilonia y, buscando una alianza contra Asiria, les muestra todos los tesoros y armamentos de su reino. El profeta Isaías lo reprende por confiar en el poder humano y profetiza que todas esas riquezas y sus propios descendientes serán llevados cautivos a Babilonia. El rey acepta el veredicto considerándolo "bueno" porque habrá paz en sus días; una respuesta que el rabino Beni Lau interpreta como una profunda fe en la teshuvá (arrepentimiento), bajo la convicción de que el aplazamiento del castigo permitirá a las futuras generaciones rectificar y anular el decreto divino.

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