La finalización de la conquista y la tierra por conquistar

La finalización de la conquista y la tierra por conquistar

Yehoshua completa la misión de la conquista, y de todos modos, quedaban más lugares para conquistar, ¿Acaso se trata de una contradicción?

Aquel que lee en forma consecutiva los capítulos 11-13, puede llegar a percibir los testimonios contradictorios de los versículos:

Al final del capítulo 11 (Versículo 23) está citado: “Y conquistó Yehoshua toda la tierra, conforme a todo lo que el Eterno le había dicho a Moshé. Y se la dio por herencia Yehoshua a todo Israel, conforme a sus divisiones por tribus. Y la tierra tuvo descanso de la guerra”. Es difícil imaginar un versículo a modo de síntesis, más completo e impactante que éste-Yehoshua conquistó toda la tierra y de ese modo completó el gran objetivo de la conquista de la tierra, que nos fuera ordenado por Moshé Rabenu en la Torá. Si esto mismo no es suficiente, el capítulo 12 detalla en forma paralela las conquistas de Moshé y Yehoshua, al conquistar Moshé a dos grandes reyes y Yehoshua otros treinta y uno.

A diferencia de ello, nuestro capítulo  comienza diciendo que “y aún queda mucha tierra por conquistar” (Capítulo 13, versículo 1). La descripción de las fronteras de la tierra que queda por conquistar (Capítulo 13, versículos 2-6) genera la sensación de que una parte importante de la tierra no fue conquistada.

¿Cuál es la relación entre esas expresiones y cómo es posible conciliar la contradicción?

Los comentaristas (por ejemplo el comentario de Radak alusivo al versículo 23 del capítulo11) señalan que a pesar de que existen determinados sitios que no fueron conquistados, las fronteras de la tierra ya fueron conquistadas por Yehoshua y él las distribuyó como herencia a los hijos de Israel. Así, podemos señalar que la tierra toda fue conquistada, pero aún así, no todos los sitios dentro de la misma. Esto esclarece la contradicción, pero aún debemos preguntar: ¿Por qué el profeta presenta los hechos de este modo?

Me parece que se pueden comprender los hechos a la luz del sentido que se le adjudica en la Torá a la conquista lenta y parcial de la tierra. En la Torá se exhibe un programa en el cual “la falta de éxito” en la conquista de todos los pueblos es una parte integral del programa Divino: “No lo expulsaré de ante ti en un solo año, no sea que la tierra quede desolada y te excedan a ti las fieras del campo” (Shemot capítulo 23, versículo 29); (y otro versículo similar en el libro Devarim, capítulo 7, versículo 22). Así también se infiere de las palabras de Dios a Yehoshua en nuestro capítulo: “A todos los Tzidonim los he entregado ante Israel, solamente hazla recaer como heredad sobre Israel como te lo he ordenado” (Versículo 6). Desde este aspecto, el hecho de no conquistar a los pueblos no perjudica la “conclusión de la misión” de Yehoshua. Yehoshua hizo todo lo que tenía que hacer, y Dios continuará el proceso y lo habrá de concluir en las próximas generaciones.

De este modo se infiere que el texto presenta por un lado la conquista como finalizada, y por el otro, da cuenta de la tierra que aún nos queda por conquistar.

Los referentes que escriben en esta sección son miembros de la organización "Najat"-"Noar Jovev Tanaj" ("Juventud amante del Tanaj"), sede del estudio del Tanaj para los jóvenes.

 

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