Se mencionan los conceptos bíblicos de mishpat y tzedaká como una única idea: la aplicación justa de la ley. A partir de Génesis e Isaías 5, se explica cómo el legado de Abraham consistía en construir una sociedad basada en la justicia, y cómo el profeta Isaías denuncia la corrupción, la desigualdad y la degradación moral del pueblo de Israel por haberse alejado de ese ideal divino.