La palabra que no existe en el léxico de Shlomó ·

La palabra que no existe en el léxico de Shlomó ·

Yejezkel vio “un carro en la diáspora”, que sale de Ierushalaim y asciende al Cielo, mientras que Shlomó diseñó “un carro” de cobre fundido, y lo colocó en el Templo. Lo que Yejezkel vio, Shlomó ni siquiera lo imaginó.

“Y la hechura de las ruedas era conforme a la obra de la rueda de un carro” (versículo 33)-en su explicación, el comentarista Radak escribió: “el carro sagrado contemplado en la profecía de Yejezkel (Yejezkel, capítulo 1, versículos 8-11)...y vio Shlomó en su sabiduría lo que vio Yejezkel en su profecía”.

He aquí que Yejezkel vio “un carro en la diaspora”, saliendo de Ierushalaim y ascendiendo al Cielo, mientras que Shlomó diseñó “un carro” de cobre fundido, y lo colocó en los patios de la Casa de Dios, debajo del IAM y los KIORIM, como manifestación de la Divinidad de la gloria de Dios “en el seno de los hijos de Israel” por siempre y para siempre, “ y no dejaré a Mi pueblo IsraeI” (Capítulo 6, versículo 13).

La posibilidad de la destrucción de la Casa no existe en la vision de Shlomó, como fuera explicitado en su plegaria (en el capítulo 8)-son muchas las desgracias que surgirán a raíz de los pecados y los fracasos, pero no una destrucción. Una y otra vez, Dios le dijo a Shlomó “Si...” todo condicional, “si tú anduvieres en Mis estatutos, y cumplieres Mis leyes, y obedecieres todos Mis mandamientos, andando en ellos” (capítulo 6, versículo 12). Pero Shlomó, “en su sabiduría” fundió cobre, y ni siquiera se le ocurrió lo que vio Yejezkel en la profecía, en la que todo vuela.

Incluso, antes de que todo desapareciera (con la toma del gobierno por parte del imperio asirio), el rey Ajaz cortó los entrepaños del cobre fundido por su antepasado Shlomó (Melajim II, capítulo 16, versículo 17) y abrió las puertas del Templo y de Ierushalaim y las ciudades de Iehudá al paganismo (Divrei Haiamim II, Crónicas II, capítulo 28, versículos 24-25).

Cuán preciso fu el Rabino Eliezer en su alocución-“Una sierva vio en el mar, lo que no vieron Yejezkel ni el resto de los profetas” (Mejilta, Shirá fragmento c), no por su “nivel espiritual”, sino porque ella contempló con ojos humanos la salvación de Dios al pueblo de Israel en el Mar de los Juncos, cuando asomó la gloria de Dios y se manifestó en la Tierra, mientras que por su parte, Yejezkel en la diáspora vio algo totalmente opuesto.

El profeta Yejezkel hubiera preferido mil veces ser una sierva en el mar, y no profetizar acerca de la destrucción de Ierushalaim y del alejamiento de la Divinidad.

Cortesía sitio 929

 

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