La realidad está a punto de cambiar

La realidad está a punto de cambiar

Desde siempre hubo naciones que intentaron obstaculizar los pasos del pueblo que mora en Tzión y en Ierushalaim, pero eso ya no será así. Vendrán días en que la realidad cambiará por completo. También Ierushalaim está destinada a expandirse y ya no necesitará murallas para protegerse de sus enemigos. Y quienes reconozcan la grandeza del Señor podrán unirse al pueblo de Dios.

Desde siempre hubo naciones que intentaron obstaculizar los pasos del pueblo que mora en Tzión y en Ierushalaim, pero eso ya no será así. Vendrán días en que la realidad cambiará por completo. El profeta Zejariá describe cuatro cuernos, que constituyen una suerte de símbolo de los grandes reinos que intentaron embestir como cuernos y dañar al pueblo de Israel durante su asentamiento en su tierra. Hasta ese momento ya era posible enumerar a Egipto, Ashur,Asiria, Bavel, Babilonia y Persia. Y he aquí que llega la sorpresa: frente a esos cuernos aparecen cuatro carpinteros con poder para serrar los cuernos y embotar sus puntas, a fin de que no dañen más a Israel y su poder mengüe en el mundo.

Otra visión que ve Zejariá es la de un joven que viene a medir Ierushalaim para determinar cuál es su anchura y cuál su longitud. Pretende expresar su pequeñez y su sometimiento bajo manos ajenas. Sin embargo, un ángel le revela que Ierushalaim está destinada a expandirse sin límite. No necesitará murallas de piedra que la protejan de los enemigos y delimiten su territorio, sino que Dios morará en su interior, y en virtud de ello tendrá protección frente a sus enemigos. Ierushalaim estará rodeada de murallas de fuego que quemarán a todos sus enemigos en derredor, y solo quien reconozca la grandeza y la excelencia del Señor podrá unirse al pueblo de Dios y merecer la vida.

Esta profecía recuerda mucho a la profecía de Mijá sobre el fin de los tiempos (Mijá 4–5), que precede a la de Zejariá en aproximadamente doscientos años. También allí habla Mijá sobre la expansión de Ierushalaim hasta Migdal Eder (la zona de la ciudad de Efrat). Y también él menciona a quienes se unirán al pueblo de Dios por reconocimiento y comprensión de que de Tzión saldrá la Torá y la palabra del Señor de Ierushalaim.

Es interesante notar que, a diferencia de lo que aparece al comienzo de la profecía de Mijá —donde la salida del Señor de Su lugar trae calamidad sobre Israel (Mijá, capítulo 1, versículo 3)—, en nuestro capítulo el Señor se despierta de Su santa morada para salvar a Israel.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Gentileza sitio 929.

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