En Melajim Alef capítulo 10, se relata el encuentro entre Shelomó Hamelej y la reina de Saba, quien llega a Jerusalén atraída por la fama de su sabiduría, riqueza y justicia. El capítulo presenta el momento de máximo esplendor del reinado de Shelomó, donde Yerushalayim se transforma en un centro mundial de sabiduría, poder y espiritualidad. La admiración de la reina no solo se dirige a la magnificencia del reino, sino también al reconocimiento de la presencia y la bendición divina sobre Israel. Este episodio refleja el cumplimiento del anhelo de Shelomó: que las naciones del mundo reconozcan al Todopoderoso a través de la grandeza de Jerusalén y de su pueblo.