La relación entre el Santo, bendito sea, y el pueblo de Israel se describe en el Tanaj mediante tres imágenes diferentes: padre e hijo, esposo y esposa, esclavo y señor
El llamado de Malají en el capítulo 2: "¿Acaso no tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios?” (capítulo 2, versículo 10) brinda la oportunidad de tratar la relación entre el Santo, bendito sea, y el pueblo de Israel.
La descripción de la relación del Santo, bendito sea, con Su pueblo como la relación de un padre con su hijo ya se encuentra en el libro de Devarim (14): "Hijos son del Señor vuestro Dios".
Moshé en el Canto de Haazinu (Devarim, capítulo 32) dice: “Ciertamente El es tu Padre que te ha formado. El te ha hecho y te ha establecido".
En el capítulo 31 de Irmiahu se dice: "Porque (ahora) soy un padre de Israel, y Efraim es Mi primogénito".
El profeta Yeshaiahu en el capítulo 63 clama: "Tú, pues, eres nuestro Padre, porque Abraham no nos conoce, e Israel no nos reconoce: Tú, oh Señor, eres nuestro Padre: "Redentor nuestro desde la eternidad," es Tu nombre".
La relación entre padre e hijo es una relación de amor. Malají abrió su profecía en el capítulo 1: "Yo los he amado dice el Señor..." (capítulo 1, versículo 2). Y el hijo honra a su padre: "El hijo honra a su padre" (capítulo 1, versículo 6).
En ocasiones, la relación entre el Santo, bendito sea, y Su pueblo se compara con la relación entre esposo y esposa.
El profeta Hoshea habla de un desposorio: "Y te desposaré conmigo para siempre; sí, te desposaré conmigo en justicia, y en derecho, y en misericordia y en compasiones; También te desposaré conmigo en fidelidad, y tu conocerás al Señor" (Hoshea, capítulo 2, versículos 21-22).
La época del desierto, el inicio de la relación entre Dios y Su pueblo, la compara Irmiahu con el amor de las nupcias: “Me acuerdo del cariño tuyo (a Mí) en tu juventud, del amor de tus desposorios” (Irmiahu, capítulo 2, versículo 2).
En este sistema de imágenes el Santo, bendito sea, es el novio y la congregación de Israel es la novia: “y de la manera que el novio se regocija en la novia, así tu Dios se regocijará en ti” (Yeshaiahu, capítulo 62, versículo 5).
Otra descripción de la relación entre Dios y Su pueblo es la de esclavos y el amo.
En la porción de Behar (Vaikrá, capítulo 25) se dice: “Pues para Mí son los hijos de Israel servidores: Mis servidores son los que saqué de la tierra de Egipto. Yo soy Hashem vuestro Dios”.
Yeshaiahu en el capítulo 44 dice: "Mas ahora, escucha, oh Iaacov, siervo Mío, y tú, oh Israel, a quien he escogido", "¡Acuérdate de estas cosas, oh Yaacov, e Israel, porque tú eres Mi siervo! ¡Te he formado, Mi siervo eres tú; oh Israel, tú no serás olvidado de Mí!".
La relación del esclavo con su señor es una relación de temor. El esclavo debe servir a su amo: " A Hashem, tu Dios., habrás de venerar y a El habrás de servir, yen Su Nombre podrás prestar juramento” (Devarim, capítulo 6, versículo 13). " Y ahora, Israel: ¿Qué es lo que Hashem tu Dios. demanda de ti? Sino que: venerar a Hashem tu Dios, encaminarte por todas Sus Sendas, y amarlo, y servir a Hashem tu Dios, con todo tu corazón y con todo tu ser” (Devarim, capítulo 10, versículo 12).
Y así profetiza Malají (capítulo 1, versículo 6):
"El hijo honra a su padre, y el siervo a su amo.
Pues si Yo soy padre, ¿dónde está mi honor?
Y si Yo soy amo, ¿dónde está mi temor?
dice el Señor de los Ejércitos"
Editado por el equipo del sitio del Tanaj
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