Las relaciones entre Edom e Israel

Las relaciones entre Edom e Israel

Entre Edom e Israel reinaron relaciones de enemistad a lo largo de toda la época del Tanaj. A raíz de ello, numerosos profetas proclamaron profecías de calamidad sobre Edom.

La tensión entre Israel y Edom se entreteje a lo largo de toda la historia de Israel en el texto bíblico — su origen se hunde en la lucha entre Iaacov y Esav, y su continuación se manifiesta en el alejamiento de Edom y su negativa a permitir que Israel cruzara por su territorio al salir de Egipto (Bamidbar 20:20).

David logró someter a Edom: "Y puso en Edom gobernadores... y todo Edom fue siervo de David" (Shmuel II, capítulo 8, versículo 14, y también en Divrei Haiamim I,Crónicas I capítulo 18, versículo 13). En los días de Yehoshafat, el rey de Edom sale junto con los reyes de Iehudá e Israel a la guerra contra Moav (Melajim II 3). Sin embargo, en los días de Yehoram ben Iehoshafat escuchamos sobre una rebelión de Edom contra Iehudá:

"En sus días se rebeló Edom de bajo la mano de Iehudá, y pusieron rey sobre ellos. Entonces pasó Yoram a Tsaír con todos sus carros, y se levantó de noche e hirió a los edomitas que lo rodeaban y a los capitanes de los carros, y el pueblo huyó a sus tiendas. Y Edom se rebeló de bajo la mano de Iehudá hasta este día" (Melajim II, capítulo 8, versículos 20-22, y también en Divrei Haiamim II, Crónicas II, capítulo 21, versículos 8-10).

Edom se coronó un rey independiente, en lugar del gobernador de Iehudá que los había gobernado hasta entonces. Yoram emprendió una expedición punitiva contra Edom, pero logró tan solo un éxito parcial, por lo que Edom continuó "rebelándose" contra Iehudá.

Más adelante encontramos la guerra de Amatziá contra Edom (Melajim II, capítulo 14, versículo 7; Divrei Haiamim II, Crónicas II, capítulo  25, versículo 11), y también hallamos testimonios de crueles guerras entre Edom e Israel en la profecía de Amós: "Por tres crímenes de Edom, y por el cuarto, no apartaré el castigo de él: porque persiguió a espada a su hermano, y sofocó todo afecto fraternal, y en su ira destrozaba perpetuamente, y guardó para siempre su encono" (Amós, capítulo 1, versículo 11).

El punto culminante del conflicto se produce en los días de la Destrucción. Profecías de ira y calamidad sobre los actos de Edom durante la Destrucción aparecen en las profecías de Irmiahu (Irmiahu, capítulo 49, versículos 7-22) y Yejezkel (Yejezkel, capítulo 25, versículos 12-14; 35), quienes vivieron en la época de la Destrucción. La traición edomita y el regocijo por la desgracia de Ierushalaim son mencionados también en el Salmo 137: "Acuérdate, ¡oh Señor!, en contra de los hijos de Edom, del día de Ierushalaim, los cuales decían: "¡Arrásenla, arrásenla, hasta los cimientos! (Tehilim, Salmos, capítulo 137, versículo 7), y en el Rollo de las Lamentaciones: "¡Regocíjate y alégrate, oh hija de Edom, tú que habitas en la tierra de Dios!, ¡a ti también pasará el cáliz; te embriagarás y te desnudarás!" (Eijá, Lamentaciones, capítulo 4, versículo 21).

La profecía de Ovadiá (Ovadiá 1) está dedicada a la calamidad que vendrá sobre Edom como castigo por la violencia que infligió a su hermano Israel en el momento de su angustia, y concluye con una profecía sobre el tiempo por venir: "Ascenderán los libertadores al monte de Tzión para juzgar al monte de Esav, y será para Adonai el reinado" (Ovadiá, capítulo 1, versículo 21).

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