Síntesis del capítulo, Irmiahu 15

Síntesis del capítulo, Irmiahu 15

La respuesta de Dios (Versículos 1-9)

Al final del capítulo anterior, el pueblo pidió que Dios tuviera misericordia de ellos y detuviera la sequía. Dios responde al pueblo diciendo que incluso "Aun cuando se Me pusieran delante Moshé y Shmuel, Mi alma no estaría para con este pueblo" (versículo 1). La calamidad ya está sellada y no hay forma de remediar la situación: "Y los convertiré en objeto de horror entre todos los reinos de la tierra, a causa de Menashé, hijo de Yejizkiahu, rey de Iehudá, con motivo de lo que él ha hecho en Ierushalaim" (versículo 4). A continuación, se presentan nuevamente descripciones de severos castigos: "Los aventé como con aventador, en las puertas del país; los privé de hijos, destruí a Mi pueblo, que no se ha vuelto de sus caminos" (versículo 7).

La lamentación del Profeta (Versículos 10-14)

El profeta se lamenta de haber nacido, pues es un hombre de contienda y discordia desde su nacimiento: "¡Ay de mí, madre mía! Pues me pariste, hombre de contención y discordia para toda la tierra. No he dado ni tomado en préstamo; y sin embargo cada uno de ellos me maldice" (versículo 10). Dios anima al profeta y le dice: "¿Podrá, acaso, el cobre (el inicuo) romper el hierro, hierro del norte (a Irmiahu)? (versículo 12) – es decir, así como no se puede romper el hierro o el bronce, así el profeta es fuerte y sus enemigos no podrán dañarlo. Pero el profeta sigue insistiendo y pregunta: "¿Por qué es perpetuo mi dolor, y mi herida desahuciada, rehúsa ser curada? ¿Serás del todo para conmigo como un torrente falaz, como aguas que engañan la esperanza?” (versículo 18). Dios le responde: "Si te volvieres, Yo te restauraré, para que puedas estar en pie delante de Mí; y si separares lo precioso de lo vil, serás entonces como boca Mía: ellos se volverán hacia ti, mas tú no te volverás a ellos" (versículo 19). Las palabras de Dios son un poco difíciles, y parece que la interpretación de Radak aclara las cosas: si te vuelves – después de haber pecado al llamarme "engañoso", te restauraré – te arrepentirás, y entonces serás como eras antes: los enemigos vendrán a ti y aprenderán cómo guardar el camino del Señor, y no que tú te vuelvas a ellos y peques con tu lengua nuevamente. Solo entonces – "y ellos pelearán contra ti; mas contra ti no prevalecerán; porque contigo estoy Yo, para salvarte y librarte, dice el Señor" (versículo 20).

 

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