Los hijos y sus padres morirán en Ierushalaim (Versículos 1-13)
Al inicio de esta profecía, Dios llama al profeta y le ordena: “No tomes para ti mujer, ni tengas hijos ni hijas en este lugar” (versículo 2), y la razón es que los niños y sus padres están destinados a morir como parte de la destrucción de Ierushalaim. Al profeta también se le prohíbe ir a consolar a los que están de luto por la muerte de sus parientes, porque Yo he quitado Mi paz de este pueblo, dice el Señor, la misericordia y la compassion” (versículo 5). Aunque Dios dice: 'No les mostraré misericordia' (versículo 13)."
Consuelo-La redención de Bavel será más grande que la de Egipto (Versículos 14-15)
Entre dos profecías de calamidad se presenta un breve párrafo de consuelo, que describe la redención de Bavel, Babilonia, como aún más significativa que el éxodo de Egipto: " Por tanto, he aquí que vienen días, dice el Señor, en que ya no dirán: "¡Vive el Señor, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto!" Sino: "¡Vive el Señor, que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra del norte, y de todas las demás tierras, adonde los había arrojado!" Pues que los volveré a traer a su propia tierra, que di a sus padres" (versículos 14-15).
La profecía del castigo (Versículos 16-18)
Dios llamará a "pescadores" y "cazadores", un término para el enemigo, que vendrá y "pescará" o "cazará" al pueblo de Israel: " He aquí que enviaré a traer muchos pescadores, dice el Señor, que los pesquen; y después enviaré a traer muchos cazadores que los cacen por todas las montañas y por todos los collados y por las hendiduras de las peñas" (versículo 16). Este castigo es resultado de los pecados de Israel en la tierra: " Así, pues, recompensaré primero al doble su iniquidad y su pecado: porque han contaminado Mi tierra" (versículo 18).
Los pueblos reconocerán a Dios (Versículos 19-21)
El profeta describe cómo en el futuro vendrán las naciones y reconocerán la grandeza de Dios: "Ciertamente nuestros padres poseyeron sólo mentiras, vanidad y cosas en que no hay provecho. ¿Acaso el hombre debe hacer para sí dioses, los cuales, sin embargo, no son dioses? (versículos 19-20). Al final del pasaje se presenta un llamado a la calamidad que conducirá al reconocimiento de Dios: " Por tanto, he aquí que Yo los haré saber esta vez, les haré conocer Mi mano y Mi poder, y conocerán que Mi nombre es el Señor" (versículo 21). No está claro a quién está dirigida esta calamidad. Radak (Rabí David Kimhi) explicó que se refiere a los gentiles que no reconocen la grandeza de Dios. Malbim explicó que mediante el castigo que Dios traerá sobre todo el mundo, todos comprenderán el poder de Dios. Rabí Iosef Kara y Shadal (Shmuel David Luzzatto) explicaron que el castigo está dirigido al pueblo de Israel, y de hecho el pasaje anterior sirve como una argumentación a fortiori – los no judíos saben y reconocen a Dios, mientras que el pueblo de Israel no, y por eso deben ser castigados.