El castigo llega como consecuencia del culto en las Bamot, en los sitios altos (Versículos 1-4)
Este breve pasaje enseña que el castigo llega como consecuencia del culto en los altares: "Como se acuerdan de sus hijos, así (se acuerdan) de sus altares y de sus asheraes, junto a todo árbol frondoso, sobre los collados (colinas) altos (versículo 2). El castigo se describe de manera severa y contundente: "Y tú soltarás tu mano de tu herencia que te di, y te haré servir a tus enemigos en una tierra que no conoces (versículo 4).
Cánticos y frases de sabiduría (Versículos 5-13)
En este párrafo se presentan varios cánticos, salmos y dichos de sabiduría relacionados con la justicia divina. El primer salmo trata sobre el justo y el malvado, contrastándolos: "Maldito aquel que confía en el hombre, y se apoya en un brazo de carne, y cuyo corazón se aparta del Señor" (versículo 6), mientras que por otro lado "Bendito el hombre que confía en el Señor, y cuya confianza es el Señor mismo" (versículo 7). Para concluir, el profeta señala que solo Dios sabe cómo dar la recompensa adecuada: " Yo, el Señor, Yo escudriño el corazón y pruebo los íntimos pensamientos; y esto para dar a cada cual conforme a sus caminos, y según el fruto de sus obras" (versículo 10).
El profeta se enfrenta a sus enemigos (Versículos 14-18)
Este fragmento comienza con una súplica al Señor: "¡Sáname, oh Señor, y quedaré sano; sálvame, y seré salvo; porque Tú eres mi alabanza!” (versículo 14). El orador pide a Dios que retribuya a sus enemigos con el pago que merecen, y que él mismo sea salvado: " ¡Sean avergonzados mis perseguidores, mas no sea yo avergonzado!, ¡sean ellos aterrados, mas no sea yo aterrado! ¡Trae sobre ellos el día de calamidad; y destrúyelos con doble destrucción!" (versículo 18).
Una profecía alusiva a la importancia de la observancia del Shabat (Versículos 19-27)
En este párrafo el profeta reprende al pueblo por profanar el Shabat y aclara que la observancia del Shabat puede salvar al pueblo de Israel del castigo. El profeta se centra principalmente en la prohibición del comercio en Shabat, una prohibición que no se menciona en la Torá pero que es conocida por este pasaje y especialmente por la descripción en el libro de Nejemiá durante la época del Segundo Beit HaMikdash, el Segundo Gran Templo. El profeta concluye la profecía diciendo que la profanación del Shabat derivará en el castigo: "encenderé un fuego en las puertas de ella, que devorará los palacios de Ierushalaim; y no será apagado" (versículo 27).