Síntesis del capítulo, Irmiahu 18

Síntesis del capítulo, Irmiahu 18

 

La profecía del alfarero (Versículos 1-17)

Dios ordena a Irmiahu ir a la casa del alfarero, es decir, a un taller donde se fabrican objetos de barro. Irmiahu va allí y ve cómo el alfarero, al no conseguir formar la vasija como deseaba, la desecha y hace una nueva. Dios se revela a Irmiahu y le dice: " como es el barro en mano del alfarero; así son ustedes en Mi mano, oh casa de Israel (versículo 6). Es Dios quien determina el destino de las naciones: "En cualquier momento que Yo hablare acerca de una nación, o de un reino, para desarraigar y para derribar y para destruir... Y en cualquier momento que Yo hablare acerca de una nación, o de un reino, para edificar y para plantar (versículos 7-9). Aunque el profeta anunció al pueblo que el Señor "está disponiendo el mal contra ustedes y tramando un designio contra ustedes” (versículo 11), el pueblo no se volvió al Señor: "Pero ellos dicen: "¡No hay remedio: pues que andaremos tras nuestras propias ideas, y obraremos cada cual según la dureza de su mal corazón!" (versículo 12). Como el pueblo traicionó al Señor, Él traerá un castigo sobre ellos: "Como con un viento solano las esparciré delante del enemigo; los veré de espalda y no de frente, en el día de su calamidad" (versículo 17).

Irmiahu y sus enemigos (Versículos 18-23)

Los enemigos de Irmiahu traman "planes" contra él que incluyen principalmente hacerle daño al profeta: "Vamos, pues, e hirámosle con la lengua, y no prestemos atención a ninguna de sus palabras" (versículo 18). Como consecuencia, Irmiahu se dirige a Dios con súplica y ruego para que castigue a sus enemigos: "Por tanto abandona sus hijos al hambre, y a ellos mismos derrama su sangre por medio de la espada; y sus mujeres también queden sin hijos y viudas; y mueran sus maridos de peste, y caigan a espada sus mancebos en batalla" (versículo 21).

 

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