Profecía para Tzidkiahu y el pueblo en momentos del ascenso de Bavel (Versículos 1-10)
Tzidkiahu, el rey durante cuyo reinado fueron destruidos Ierushalaim y el Templo, se dirige a Irmiahu y le pide que consulte a Dios por él mientras los babilonios sitian Ierushalaim: "Te ruego inquieras del Señor por nosotros; porque Nevujadretzar, rey de Bavel, hace guerra contra nosotros; puede ser que el Señor haga con nosotros según todos Sus prodigios, para que aquel se retire de nosotros" (versículo 2).
Irmiahu le responde a Tzidkiahu duramente: "He aquí que volveré atrás las armas de guerra que están en vuestras manos, con que pelean contra el rey de Bavel y los kasditas, los cuales los tienen cercados por fuera del muro; y a ellos los reuniré en medio de esta ciudad. Y Yo mismo pelearé contra vosotros con mano extendida, y con brazo fuerte, y con ira, y con ardiente indignación y con gran enojo" (versículos 4-5). Es decir, el profeta explica que los babilonios son solo los mensajeros de Dios, y contrario a lo que piensa el pueblo, es Dios quien está luchando contra Israel, y no tiene intención de tener piedad del pueblo. A pesar de esto, Irmiahu se dirige directamente al pueblo y les presenta una alternativa: "Aquel que permaneciere en esta ciudad, morirá a espada, y de hambre y de peste: mas el que saliere y se pasare a los kasditas (caldeos) que los asedian, vivirá, y su vida le será como un despojo arrebatado" (versículo 9). Quien se rinda ante los babilonios, se salvará.
Profecías para la casa real de Iehudá (Versículos 11-14)
Desde aquí hasta el próximo capítulo se presentan varias profecías destinadas a la "casa real de Iehudá". En este párrafo, el profeta exige al rey que juzgue con justicia: "Administren diariamente la justicia, y libren al robado de mano del opresor, no sea que salga Mi indignación como fuego, y arda de modo que no haya quien la apague, a causa de la maldad de vuestras obras" (versículo 12). Al pueblo, que está seguro de su bienestar, el profeta aclara que: "Mas Yo los castigaré según el fruto de vuestros actos, dice el Señor: pues encenderé un fuego en su bosque, que todo lo devorará alrededor de ella" (versículo 14).