Una profecía positiva para los exiliados a Bavel, una profecía de destrucción al remanente que quedó en Ierushalaim (Versículos 1-20)
Irmiahu envía una carta a los exiliados en Bavel, Babilonia, como parte del exilio de Yehoiajín, y los anima: "Edifiquen casas y habiten (en ellas); y planten huertos, y coman el fruto de ellos” (versículo 4). El profeta informa al pueblo exiliado que no se desesperen por estar en el exilio, sino que continúen viviendo sus vidas, ya que en un futuro no muy lejano, Dios salvará y redimirá a los exiliados: "Porque así dice el Señor: Cuando se hayan cumplido setenta años para con Bavel, Yo los visitaré, y cumpliré para con vosotros Mi buena promesa de haceros volver a este lugar" (versículo 10).
En contraste con la profecía positiva que reciben los exiliados de Bavel, para el remanente en Ierushalaim el profeta profetiza calamidades: "He aquí que voy a enviar entre ellos la espada y el hambre y la peste; y los haré como los higos detestables que no se pueden comer de malos" (versículo 17). Al igual que en la profecía de los higos del capítulo 24, también aquí el profeta reitera la destrucción que vendrá sobre los que permanecen en Ierushalaim a causa de sus pecados.
Dado que en la profecía central Irmiahu menciona que no hay que escuchar a los falsos profetas, se incluyen aquí dos profecías sobre falsos profetas que no son conocidos de otros lugares.
Profecía alusiva a Ajav hijo de Kolaiá y Tzidkiahu hijo de Maaseiá (Versículos 21-23)
Dios anuncia al profeta que entregará a los falsos profetas Ajav y Tzidkiahu en manos del rey de Bavel "Y de ellos se derivará una execración para todos los cautivos de Iehudá que están en Bavel, diciendo: "Te haga el Señor como a Tzidkiahu y como a Ajav, a quienes asó a fuego el rey de Bavel" (versículo 22), y explica por qué: "Por cuanto hicieron la villanía en Israel, y cometieron adulterio con las mujeres de sus prójimos, y hablaron en Mi Nombre palabras mentirosas, que Yo no les había mandado (decir)" (versículo 23).
Profecía alusiva a Shmaiahu, el nejelamita (Versículos 24-32)
El profeta debe proclamar ante Shmaiahu la siguiente profecía: "Envía a todos los del cautiverio, diciendo: Así dice el Señor acerca de Shmaiá, el nejelamita: Por cuanto les ha profetizado Shmaiá sin que Yo le enviase, y los ha hecho confiar en una mentira; Por tanto, así dice el Señor: He aquí que Yo castigaré a Shmaiá el nejelamita y a su linaje; no tendrá él hombre que habite en medio de este pueblo: y no verá el bien que voy a hacer a Mi pueblo, dice el Señor, porque ha proferido palabras de rebelión contra el Señor" (versículos 31-32).