La reprimenda y la profecía de calamidad para el remanente que se halla en Egipto (Versículos 1-14)
Irmiahu se dirige a los judíos que habitan en Egipto "en Migdol, en Tajpanjes, en Nof y en la tierra de Patrós" (versículo 1), y los reprende por servir a la idolatría: "¿Por qué hacen ustedes tan gran mal contra vuestras mismas almas... provocándoMe la ira con las obras de vuestras manos, quemando incienso a otros dioses (aquí) en la tierra de Egipto, adonde han venido a habitar temporalmente, para que sean destruidos, y para que lleguen a ser una execración y un oprobio entre todas las naciones de la tierra? (versículos 7-8). Como consecuencia de esto, Irmiahu les profetiza calamidad: "Y tomaré el resto de Iehudá, los que fijaron su rostro para entrar en la tierra de Egipto a habitar temporalmente allí, y haré que sean todos consumidos; en la tierra de Egipto caerán; a espada y de hambre serán consumidos; desde el menor hasta el mayor morirán a espada y de hambre; y vendrán a ser una execración, y un asombro y una maldición, y un oprobio... de modo que del resto de Iehudá que ha venido a la tierra de Egipto para habitar temporalmente allí, no habrá quien escape" (versículos 12-14).
La respuesta del pueblo a Irmiahu (Versículos 15-19)
De manera bastante inusual, el pueblo responde a Irmiahu y le explica por qué no sirven al Señor: "Pero desde que hemos dejado de quemar incienso a la reina del cielo, y de derramar libaciones a ella, nos ha faltado todo, y hemos sido consumidos por la espada y por el hambre. ambién cuando nosotras (las mujeres) quemábamos incienso a la reina del cielo, y le derramábamos libaciones, ¿acaso le hacíamos tortas para tributarle culto y le derramábamos libaciones, sin nuestros maridos? (versículos 18-19). Es decir, el pueblo argumenta que cuando servían a la reina del cielo (que es Ashtar), les iba bien, y cuando dejaron de servirla, les fue mal, por lo tanto continúan sirviéndola.
La reacción de Irmiahu-castigo y destrucción para el remanente (Versículos 20-30)
Irmiahu argumenta que la realidad es la opuesta: ¡la destrucción vino porque quemaron incienso a la idolatría, no al contrario! Como resultado de esta disputa, Irmiahu se dirige a todos aquellos que sirven a la reina del cielo y profetiza sobre ellos palabras de calamidad: "He aquí, Yo he jurado por Mi gran Nombre, dice el Señor, que no será pronunciado más Mi Nombre por la boca de ningún hombre de Iehudá en toda la tierra de Egipto, diciendo: ¡Vive el Señor Dios! He aquí que Yo vigilo sobre ellos para mal y no para bien; y todos los hombres de Iehudá que están en la tierra de Egipto serán consumidos a espada y de hambre, hasta que sean aniquilados" (versículos 26-27). Como resultado de esta calamidad, los refugiados sabrán la palabra de quién prevalecerá - la palabra de Irmiahu o sus palabras. Además de esto, el profeta también profetiza calamidad sobre Paró, el Faraón: "He aquí que voy a entregar a Paró Jofrá, rey de Egipto, en mano de sus enemigos, y en mano de los que buscan su vida, a la manera que entregué a Tzidkiahu, rey de Iehudá, en mano de Nevujadretzar, rey de Bavel, enemigo suyo, y quien buscaba su vida" (versículo 30).