El destino de Tzidkiahu, el Templo, la ciudad, los utensilios del Templo y el pueblo de Israel (Versculos 1-21)
Al comienzo del capítulo se presenta una descripción de Tzidkiahu, quien reinó once años en Ierushalaim e hizo lo malo ante los ojos de Dios. En el noveno año del reino de Tzidkiahu, Bavel, Babilonia sitió Ierushalaim hasta el undécimo año de Tzidkiahu, en el cuarto mes, que es el mes de Tamuz. Después del sitio de la ciudad y la entrada de los babilonios, Tzidkiahu y sus hombres intentan huir para salvar sus vidas. Los soldados babilonios persiguen al rey y a sus hombres y los capturan en la frontera de Ierijó. Matan a los hijos de Tzidkiahu, a él lo ciegan y lo exilian a Bavel, donde muere.
El décimo día del quinto mes, que es el mes de Av, Nevujadretzar quema el Templo, la casa del rey y todas las casas de Ierushalaim. Los babilonios derriban las murallas. En el capítulo se presenta una lista muy larga de los utensilios del Templo que fueron exiliados a Bavel. La toma de los utensilios del Templo simboliza, entre otras cosas, el exilio de la Shejiná (presencia divina) de Iehudá, y el entendimiento de que sería imposible establecer un templo alternativo en otro lugar. A la mayoría del pueblo, el rey de Bavel lo exilia a Bavel.
Informe sobre los exiliados (Versículos 28-31)
Tenemos ante nosotros un informe único en su tipo sobre la cantidad de exiliados que Nevujadretzar exilió: "En el séptimo año, judíos tres mil veintitrés... En el decimoctavo año de Nevujadretzar... ochocientos treinta y dos... En el vigésimo tercer año de Nevujadretzar, Nevuzaradán, jefe de los guardias, exilió judíos, setecientas cuarenta y cinco personas. Total de personas: cuatro mil seiscientas".
Yehoiajín en el exilio (Versículos 31-34)
Como el libro de Melajim, también nuestro libro termina con una noticia positiva según la cual Yehoiajín, quien reinó en total tres meses en Iehudá, se hizo famoso en el reino de Bavel. Después de 37 (!) años, cuando Yehoiajín tenía 55 años, fue liberado de su prisión y ascendió a la grandeza, mejorando su estatus en el gobierno babilónico.