Síntesis del capítulo, Irmiahu 6

Síntesis del capítulo, Irmiahu 6

 

Llamamientos al enemigo y a Ierushalaim (Versículos 1-8)

El profeta llama a los habitantes de los lugares cercanos a Ierushalaim a buscar refugio "porque la calamidad se deja ver de la parte del norte, y gran destrucción" (versículo 1), y al mismo tiempo ordena al enemigo que suba a la guerra contra Ierushalaim "Proclamen guerra contra ella!" (versículo 4). Después se relata que el enemigo está tan ansioso por atacar a Ierushalaim, que los soldados deciden subir y destruirla en la noche. El párrafo termina con un llamamiento a Ierushalaim: "¡Enmiéndate, oh Ierushalaim, no sea que Mi alma se aleje completamente de ti, no sea que te haga una desolación, una tierra no habitada!" (versículo 8).

Descripción del castigo y sus causas (Versículos 9-15)

El profeta describe cómo después de la calamidad quedará de Israel solo un pequeño remanente - y esto porque el pueblo de Israel no escuchó a Dios: "He aquí que está tapado el oído de ellos, de manera que no pueden escuchar” (versículo 10). Debido a que el pueblo no escucha la voz de Dios, la calamidad vendrá sobre todos: "la he de derramar aun sobre el niño en la calle, y asimismo sobre la reunión de los mancebos; pues hasta el marido y la mujer serán presos, el anciano y aquel que está lleno de día" (versículo 11).

El pueblo no escucha a Dios (Versículos 16-21)

Dios describe cómo propuso al pueblo seguir por el buen camino, pero el pueblo se negó: "Mas ellos dijeron: "¡No andaremos!" (versículo 16). Debido a la negativa del pueblo de escuchar a Dios y seguir el buen camino, Dios se dirige a la tierra y le anuncia la calamidad que vendrá: “Escucha, ¡oh tierra! He aquí que voy a traer el mal sobre este pueblo, el fruto de sus mismos pensamientos” (versículo 19). Además, Dios declara que no está interesado en los sacrificios del pueblo de Israel: “¿A qué viene para Mi incienso de Shva; y caña aromática de país lejano? Vuestros holocaustos no (Me) son bien aceptados, y vuestros sacrificios no Me agradan” (versículo 20).

Descripción de la llegada del enemigo (Versículos 22-26)

En este párrafo se describe nuevamente la llegada del enemigo a Israel: "Empuñan arco y venablo (lanza); crueles son y no usan de misericordia; su voz resuena como la mar; y sobre caballos vienen montados, puestos en orden, como un solo hombre, para la guerra contra ti, oh hija de Tzión" (versículo 23). El pueblo oye al enemigo y se defiende, y el profeta propone al pueblo que se lamente: "¡Oh hija de Mi pueblo, cíñete de saco, y revuélcate en la ceniza!, haz por ti misma llanto, como por un hijo único, amarguísima lamentación!, porque vendrá súbitamente el devastador sobre nosotros" (versículo 26). El párrafo concluye diciendo que el pueblo de Israel es aborrecido a los ojos de Dios debido a su maldad: "Todos ellos (dice el profeta) son rebeldes porfiadísimos, que andan chismeando; cobre y hierro, todos ellos son corruptores... Se les llamará plata reprobada; por lo mismo que el Señor los ha rreprobado” (versículos 28-30).

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