Síntesis del capítulo, Irmiahu 7

Síntesis del capítulo, Irmiahu 7

 

La profecía en el patio de la Casa de Dios (Versículos 1-15)

Irmiahu se presenta en la puerta del Beit HaMikdash, el Gran Templo y llama al pueblo a mejorar sus acciones para que Dios no destruya el Templo. El profeta aclara al pueblo que no deben hacer caso a los falsos profetas que dicen " "¡El templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor son éstos (edificios)!" (versículo 4), es decir, aquellos que están seguros de que la casa de Dios no será destruida. Irmiahu recuerda al pueblo la destrucción de Shiló y establece un paralelo entre la destrucción de Shiló y la destrucción de Ierushalaim y del Templo que ocurrirá si el pueblo no escucha las palabras de Dios.

El profeta no tiene que rezar por el pueblo (Versículos 16-20)

Dios ordena al profeta que no rece por el pueblo "porque no te oiré" (versículo 16). La razón por la que Dios no escucha la plegaria del profeta es que el pueblo está pecando y volcándose hacia la idolatría. La conclusión inevitable es que la calamidad que vendrá no se detendrá, y habrá una destrucción total: "Por tanto, así dice el Señor Dios: "He aquí, se derramará Mi ira y Mí ardiente indignación en este lugar...y arderá como fuego y no se apagará" (versículo 20).

Debe escucharse la voz de Dios (Versículos 21-28)

Para aclarar que lo más importante es escuchar la voz de Dios, Dios aclara que no ordenó al pueblo de Israel cuando salieron de Egipto acerca de sacrificios, sino que escucharan Su voz: "Porque Yo no dije a vuestros padres, ni les mandé en el día que los saqué de la tierra de Egipto, relativo a holocaustos y sacrificios; sino más bien esto les mandé, diciendo: Escuchen Mi voz, y Yo seré vuestro Dios, y ustedes serán Mi pueblo; y anden en todo el camino que les ordeno, para que les vaya bien" (versículos 22-23). Contrario a este importante mandamiento, el pueblo de Israel no escucha la voz de Dios: "Mas no Me escucharon, ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz; se portaron peor que sus padres" (versículo 26).

El castigo llegará y habrá de golpear duramente (Versículos 29-34)

"Debido a los pecados del pueblo, que incluyen la idolatría en el Beit HaMikdash, el Gran Templo ("han colocado sus abominaciones en la casa que es llamada de Mi Nombre, para contaminarla "), la calamidad golpeará y destruirá completamente Ierushalaim: " Y haré cesar en las ciudades de Iehudá, y en las calles de Ierushalaim, la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia: porque la tierra vendrá a ser una desolación" (versículo 34)."

Volver al capítulo
x