Otra profecía para los Cohanim (Versículos 1-9)
Esta profecía continúa la profecía del capítulo anterior, en la que el profeta reprende a los Cohanim los sacerdotes. Aquí la reprimenda se ocupa principalmente del hecho de que los Cohanim y los Leviim, los levitas no enseñaron al pueblo el camino del Señor. A pesar de que el Señor estableció un pacto con la tribu de Leví: "Entonces sabrán que les he enviado este mandamiento para que mi pacto siga con Leví, dice el Señor de los Ejércitos" (versículo 4), y a pesar de que la Torá y el conocimiento son herencia del sacerdote: "Pues los labios del sacerdote deben guardar la sabiduría, y los hombres deben buscar la instrucción de su boca, porque él es el emisario del Señor de los Ejércitos", los Cohanim,sacerdotes y los Leviim, levitas se desviaron del camino: "Pero ustedes se han desviado del camino, han hecho tropezar a muchos en la ley, han corrompido el pacto de Leví, dice el Señor de los Ejércitos" (versículo 8), y como consecuencia, el Señor convertirá a los Cohanim y Leviim en seres "despreciables y viles ante todo el pueblo, así como ustedes no han guardado Mis caminos y acomodan la ley a vuestra conveniencia" (versículo 9).
Profecía de reprimenda sobre los matrimonios mixtos (Versículos 10-16)
Esta profecía se dirige a todo el pueblo, que elige "traicionar" a sus esposas y escoger mujeres extranjeras. El profeta abre con una pregunta retórica: "¿Acaso no tenemos todos un mismo padre? ¿No nos ha creado un mismo Dios? ¿Por qué comportarnos deslealmente con nuestros hermanos, profanando el pacto de nuestros padres?" (versículo 10). El profeta continúa reprendiendo a Israel: "Porque el Señor ha sido testigo entre tú y la mujer de tu juventud, contra la cual has obrado deslealmente, aunque ella es tu compañera y la mujer de tu pacto" (versículo 14), y exige al pueblo que no traicione a sus esposas israelitas: "Porque si la detesta, que la divorcie, dice el Señor, Dios de Israel, y al que cubre de iniquidad su vestidura, dice el Señor de los Ejércitos. Presten atención a vuestro espíritu y no sean desleales" (versículo 16). El versículo que cierra el capítulo (versículo 17) abre una nueva profecía cuyo contenido principal se desarrolla en el capítulo siguiente.