Síntesis del capítulo, Malají 3

Síntesis del capítulo, Malají 3

El juicio (Versículos 1-7)

Esta profecía comienza con el último versículo del capítulo anterior. Los hombres justos del pueblo preguntan por qué los malvados reciben recompensa positiva: "¿Dónde está el Dios del juicio?" El profeta responde a esos hombres: "He aquí, Yo envío a Mi mensajero, y él preparará el camino delante de Mí. Y vendrá de repente a Su Templo el Señor a quien ustedes buscan; y el ángel del pacto en quien ustedes se complacen, he aquí, viene dice el Señor de los Ejércitos" (versículo 1). El Señor se revelará y someterá a Israel a juicio: a los Cohanim, sacerdotes, y a los Leviim, levitas los purificará y refinará, de modo que presenten en el Templo ofrendas dignas, y entonces: "Entonces será grata al Señor la ofrenda de Iehudá y de Ierushhalaim, como en los días de antaño y como en los años de antes" (versículo 4). El Señor los acercará al juicio y dará testimonio de todos sus crímenes: "Y me acercaré a ustedes para el juicio, y seré un testigo veloz contra los hechiceros, contra los adúlteros, contra los que juran en falso y contra los que oprimen al jornalero en su salario, a la viuda y al huérfano, contra los que niegan el derecho del converso y los que no Me temen, dice el Señor de los Ejércitos" (versículo 5).

“¿De qué hemos de volver?” (Versículos 7-12)

El profeta reprende al pueblo por sus pecados y les exige: "Vuelvan a Mí y Yo volveré a ustedes dice el Señor de los Ejércitos" (versículo 7). El pueblo pregunta al profeta "¿de qué hemos de volver?", y él les responde que deben presentar el diezmo y la ofrenda de manera correcta y sin engaño. Si Israel trae todo el diezmo, "derramaré para ustedes bendición sin límite. Por ustedes reprenderé al devorador, para que no les destruya los frutos del suelo; ni vuestra vid en el campo será estéril, dice el Señor de los Ejércitos" (versículos 10-11).

Una queja sobre la retribución de Dios (Versículos 13-18)

Esta sección retoma el tema de la profecía al comienzo del capítulo. Nuevamente los justos se quejan de que "En vano es servir a Dios. ¿Qué provecho hay en que guardemos Sus ordenanzas y que nos privemos de cosas a causa del Señor de los Ejércitos?" (versículo 14). El Señor promete que las cosas se rectificarán "para el día especial que Yo tengo preparado" (versículo 17), cuando el pueblo logrará distinguir entre el justo y el malvado: "Entonces volveránéis y distinguirán entre el justo y el impío, entre el que sirve a Dios y el que no Le sirve" (versículo 18), pues en ese día el Señor castigará a los malvados con severidad: "Porque he aquí, viene el día, ardiente como un horno, y todos los malvados y todos los que obran mal serán como heno; y el día que va a venir les prenderá fuego, dice el Señor de los Ejércitos" (versículo 19).

Epílogo (Versículos 22-24)

El libro concluye con los versículos conocidos de la haftará (lectura de un fragmento de los profetas, tras la lectura de la Torá en Shabat y en las festividades) del Shabat HaGadol (así se denomina el Shabat previo a Pesaj): "Acuérdense de la Ley de Mi siervo Moshé, que Yo le ordené en Horeb para todo Israel, los estatutos y las ordenanzas. He aquí, que Yo les envío al profeta Eliahu antes que venga el día del Señor, el grande y tremendo. Y hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que Yo venga y hiera la tierra con maldición".

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