Síntesis del capítulo, Mijá 2

Síntesis del capítulo, Mijá 2

Reprimenda y castigo para ladrones y opresores (Versículos 1-5)

En este pasaje el profeta critica a "aquellos que traman la iniquidad y obran la maldad sobre sus lechos" (versículo 1) y los acusa de robo y opresión: "Asimismo codician campos y se apoderan de ellos; casas también, y las toman; así oprimen a uno y a sus familiares, a otro, y su herencia" (versículo 2). A consecuencia de su comportamiento, los pecadores serán castigados y sobre ellos se entonará una elegía: "En aquel día alzarán acerca de vosotros un cántico fúnebre, y lamentarán con tristísima lamentación, diciendo: '¡Somos completamente despojados!; ¡Él ha permutado la porción de mi pueblo! ¡Cómo me la quita a mí, y a los cautivadores ha repartido nuestros campos!'" (versículo 4).

El sermón del profeta no es escuchado (Versículos 6-11)

Este pasaje es muy difícil de comprender, a pesar de que no contiene palabras raras ni especiales. El pasaje se inicia con una crítica al pueblo que no escucha las exhortaciones espirituales del profeta, pues dicen: "¿se ha puesto impaciente el Señor? ¿Son éstas por ventura obras Suyas?" (versículo 7). El profeta responde al pueblo que las palabras del profeta son rectas: "¿No es cierto que Mis palabras hacen bien al que anda (se comporta) rectamente?" (versículo 7), mientras que ellos, por el contrario, se comportan con sus prójimos como enemigos: "de los que vienen a vuestro encuentro de los que van pasando seguros, despojan la ropa juntamente con el manto, como si fueran cautivos de guerra" (versículo 8). El profeta declara que el pueblo pecador será castigado y llevado al exilio: "Levántense y marchen, porque no es éste el lugar de vuestro descanso; por cuanto está contaminado, lo devastará, y eso con espantosa devastación" (versículo 10), y concluye el fragmento retomando el tema con el que comenzó —el sermón del profeta—, pero esta vez centrándose en el falso profeta. El profeta sostiene que el pueblo escucha únicamente las predicaciones del falso profeta, que exhorta al pueblo a beber vino y licor: "Si alguno andando con viento y falsedad, mintiere, diciendo: 'Te predicaré de vino y del licor embriagante,' este tal sería el predicador de este pueblo" (versículo 11).

Consuelo (Versículos 12-13)

Al final del capítulo se inserta una profecía de consuelo: "Pero indudablemente te juntaré todo, oh Iaacov; infaliblemente recogeré el residuo de Israel, los pondré todos juntos como ovejas en un aprisco (corral); como rebaño en medio de su pasturaje, harán grande estruendo a causa de la multitud de hombres" (versículo 12). Además de la reunión de los exiliados, el Señor coronará a un líder y lo acompañará a él y al pueblo: "y pasa su rey delante de ellos; y el Señor mismo está a su frente" (versículo 13).

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