Introducción (versículos 1–7)
El libro comienza con un título que lo atribuye al rey Shlomó: "Proverbios de Shlomó, hijo de David, rey de Israel" (versículo 1), seguido de versículos que exponen el propósito del libro: "Para conocer la sabiduría y la instrucción, para entender las palabras de inteligencia… para dar sagacidad a los simples, y al joven conocimiento y discreción" (versículos 2–6). Al final se subraya que la sabiduría está fundada en el temor del Eterno: "El temor del Eterno es el principio del conocimiento; la sabiduría y la instrucción los necios las desprecian" (versículo 7).
Palabras del padre a su hijo (versículos 8–19)
El discurso comienza con una advertencia a escuchar las palabras del que habla: "Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre, y no abandones la enseñanza de tu madre" (versículo 8). A continuación aparece el tema central: una advertencia contra dejarse tentar y unirse a una banda de malhechores que se dedican al asesinato: "Si dicen: ven con nosotros, acechemos sangre, escondámonos contra el inocente sin causa" (versículo 11), y al robo: "Encontraremos toda clase de riquezas preciosas, llenaremos nuestras casas de botín. Echa tu suerte entre nosotros; tengamos todos una sola bolsa" (versículos 13–14). El padre ordena a su hijo que no se una a esa banda: "Hijo mío, no andes en camino con ellos; aparta tu pie de su senda" (versículo 15).
Las palabras de la sabiduría (versículos 20–33)
En la tercera parte del capítulo se presentan las palabras de la "sabiduría": "¿Hasta cuándo, oh simples, amarán la simpleza, y los burladores se deleitarán en burlarse, y los necios aborrecerán el conocimiento?" (versículo 22). La sabiduría reprende a los simples y a los burladores. Esos simples no tienen interés en escuchar el reproche de la sabiduría: "Desecharon todo mi consejo y no quisieron mi reprensión" (versículo 25), y por eso ella los amenaza con que sufrirán las consecuencias: "Cuando sobrevenga como una destrucción vuestro temor, y vuestra calamidad llegue como un torbellino, cuando vengan sobre vosotros tribulación y angustia" (versículo 27). La sabiduría promete además que no se ocupará de ellos en el tiempo de la desgracia: "Entonces me llamarán y no responderé; me buscarán de mañana y no me encontrarán" (versículo 28). A diferencia de los simples, quien escuche a la "sabiduría" estará seguro: "El que me escuche habitará seguro, y estará tranquilo, sin temor del mal" (versículo 33).
Redacción: Netanel Spiegel
Editado por el equipo del sitio del Tanaj
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