Síntesis del capítulo, Najum 2

Síntesis del capítulo, Najum 2

La redención de Ieudá y la caída del enemigo (Versículos 1-3)

El pasaje se abre con una descripción de la redención de Iehudá: "He aquí sobre las montañas los pies del portador de albricias (buenas noticias), que proclama la paz: Celebra, oh Iehudá, tus fiestas, cumple tus votos, porque no volverá más a pasar por ti aquel perverso, él ha sido completamente destruido" (1). El profeta establece un contraste entre Iehudá y los enemigos. Los enemigos sufrirán su castigo: "El devastador, (oh Ninvé), ha subido delante de tu rostro; guarda la fortaleza, vigila el camino, refuerza los lomos, acrecienta mucho tu poder" (2), mientras que Israel será redimido: "Porque el Señor restaurará la gloria de Iaacov, así como la gloria de Israel; pues que los saqueadores los han saqueado, y han destruido sus mugrones (ramas jóvenes de un árbol)" (3).

La guerra contra Ninvé (Nínive) Versículos 4-11

 En este pasaje el profeta describe a los enemigos que ascienden contra Nínive: "El escudo de sus héroes es rojo; los valientes guerreros (están vestidos) de escarlata: los carros de guerra centellean como fuego de antorchas en el día de su preparación (a la campaña); vibran las lanzas. Los carros corren locamente por las calles; discurren veloces por las plazas; su parecer es como de antorchas; corren como relámpagos" (4-5). Uno de los medios para combatir a Nínive es su inundación mediante la apertura de los diques: "Las compuertas de los ríos están abiertas, y el palacio se deshace" (7). El profeta invita a los enemigos a saquear Nínive: "¡Saqueen la plata, saqueen el oro!, pues no hay fin de los tesoros, que están llenos de toda suerte de objetos preciosos" (10).

La caída de Nínive (Versículos 12-14)

Este pasaje comienza con preguntas retóricas, características del género de la elegía: "¿Dónde está ahora la guarida de los leones, y la madriguera de los leoncillos; donde se paseaban el león y la leona, y el cachorro del león, sin que nadie les infundiese espanto? El león destrozaba lo suficiente para sus cachorros, y ahogaba para sus leonas; llenando sus cuevas de rapiña, y sus guaridas de presa" (12-13). En apariencia el profeta entona una elegía por la caída del "león", el rey de Ashur, Asiria, que en el pasado era poderoso y gozaba de gran prestigio. Pero en realidad su propósito es describir la magnitud de su derrota. En el versículo final el profeta pasa a explicar el sentido de la parábola: "¡He aquí contra ti, dice el Señor de los ejércitos; y quemaré reduciendo a humo sus carros de guerra, y a tus leoncillos los devorará la espada; y cortaré de la tierra tu rapiña; y no será oída más la voz de tus mensajeros!" (14).

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