En el capítulo el profeta se enfrenta y polemiza con los profetas falsos y las profetisas falsas
Los profetas falsos (Versículos 1-16)
El primer párrafo está dedicado a los falsos profetas. Yejezkel los acusa de que si hubieran querido cumplir con su función, habrían debido reprender a quienes se rebelaban contra Dios. En cambio, lo que hicieron esos profetas fue asegurar falsas promesas que no se cumplirían: "Han visto vanidad y adivinación mentirosa los que dicen: ¡Dice el Señor!, cuando el Señor no los ha enviado; ¡y con todo esperan que se cumpla la palabra!” (versículo 6); "por cuanto han hecho errar a Mi pueblo, diciendo: ¡Paz!, cuando no hay paz (versículo 10). Yejezkel describe sus acciones como "enlucidores": personas que revocaron el muro con algo que no lo refuerza, y como consecuencia de sus acciones el muro está frágil y puede caer en cualquier momento. Con esto, en realidad, están causando su caída.
Las profetisas falsas (Versículos 17-23)
En este pasaje, el profeta sale contra las profetisas falsas: "pon tu rostro contra las hijas de tu pueblo, las cuales profetizan de su propia minerva, y profetiza contra ellas " (versículo 17). También aquí el profeta critica a las profetisas que profetizan por su propia cuenta: "por medio de vuestro mentir a Mi pueblo que escucha la mentira (versículo 19). El profeta describe cómo Dios salvará al pueblo de las profetisas falsas: "Y rasgaré también vuestros velos, y libraré a Mi pueblo de vuestra mano, y no estarán más en vuestro poder como trampa... por tanto no tendrán más visiones vanas, ni adivinarán más adivinación, pues Yo libraré a Mi pueblo de vuestra mano, y conoceránéis que Yo soy el Señor " (versículos 21-23).