El capítulo se abre con la descripción de los ancianos de Israel sentados ante Yejezkel (versículo 1), y el Señor se reveló a Yejezkel para "juzgarlos" por sus acciones: "¿Quieres acaso juzgarlos, oh hijo del hombre? ¿Los quieres juzgar? Hazles, pues, conocer las abominaciones de sus padres ". Así, Yejezkel repasa la historia del pueblo de Israel en dos partes.
Tres generaciones antes del ingreso a la Tierra (Versículos 5-29)
En la primera parte, Yejezkel examina tres generaciones: Israel en Egipto (versículos 5-9), los que salieron de Egipto (10-17) y la generación del desierto (18-26). El profeta presenta cómo en cada ocasión Dios dio al pueblo leyes, pero Israel se rebeló contra Dios y no le escuchó. Como consecuencia de la rebelión, Dios pensó destruir a Israel, pero en Su misericordia y por Su nombre no lo hizo.
Así, por ejemplo, en Egipto Dios advirtió a Israel que no adorara ídolos: "Y les dije: ¡Desechen cada uno sus cosas detestables de delante de sus ojos, y no se contaminen con los ídolos de Egipto; (pues) Yo soy el Señor, vuestro Dios! " (versículo 7), pero el pueblo de Israel no escuchó a Dios, y aun así Dios sacó a Israel de Egipto. Más adelante, Yejezkel menciona los mandamientos de manera general, y específicamente el mandamiento del sábado: "Y diles también Mis Shabatot, para que fuesen una señal entre Mí y ellos, a fin de que supiesen que Yo soy el Señor que los santifico " (versículo 12), pero también entonces Israel se rebeló contra Dios: "Pero se rebeló contra Mí la casa de Israel en el desierto; en Mis estatutos no anduvieron, sino que despreciaron Mis preceptos, en los cuales vivirá el hombre que los hiciere, y profanaron en gran manera Mis Shabatot " (versículo 13). La conclusión de este pasaje es que cuando Dios dio a Israel leyes, en realidad les dio "estatutos no buenos y decretos por los cuales no podrían vivir" (v. 25), ya que el pueblo de Israel no guardó los mandamientos de Dios, y en lugar de que Israel guardara los mandamientos "y viviera por ellos", se rebelaron contra Dios y fueron castigados.
Tres generaciones desde el ingreso a la Tierra (Versículos 27-44)
En este párrafo, nuevamente Yejezkel examina tres generaciones: la generación que entra a la tierra (27-29), la generación de Yejezkel (30-32) y la generación de la redención futura (33-44).
Yejezkel acusa a la generación que entró a la tierra del pecado de idolatría: "Pues Yo los traje a la tierra que había jurado darles; mas cuando pusieron los ojos en todo collado alto, y en todo árbol frondoso, ofrecieron allí sus sacrificios, y presentaron allí su ofrenda para provocarMe a ira, y pusieron allí sus olores gratos, y derramaron allí sus libaciones" (versículo 28), y también a su propia generación, Yejezkel la acusa de idolatría: "Nosotros seremos como las (otras) naciones, como las (demás) familias de las tierras, sirviendo a palo y a piedra" (versículo 32).
Después de estas acusaciones, Yejezkel pasa a describir la redención. Dios sacará a Israel de entre los pueblos y los traerá a juicio: " y los traeré al desierto de los pueblos, y allí entraré en juicio con vosotros cara a cara” (versículo 35). Así como Dios hizo un pacto con la generación del desierto, así Dios renovará el pacto en el tiempo de la redención: " Y los haré pasar debajo de la vara, y los haré entrar en los vínculos del pacto" (versículo 37). Después de esto, Israel servirá solo a Dios: "Y conocerán que Yo soy el Señor, cuando los haya traído al suelo de Israel, a la tierra que alcé Mi mano, jurando que la daría a vuestros padres" (versículo 42), pero aun entonces Israel recordará sus malas obras, y el hecho de que Dios no destruyó a Israel por causa de Su nombre.