En nuestro capítulo hay dos profecías de "lamentación" sobre Paró, el Faraón y Egipto. Ambas lamentaciones no participan del dolor de Egipto, sino que describen la destrucción que Egipto está destinado a sufrir.
Una lamentación por Paró (Versículos 1-16)
La profecía se abre con la indicación de la fecha: "Y aconteció que en el año duodécimo, en el mes doce, al primero del mes", es decir, ocho meses después de la destrucción de Ierushalaim, y dos meses después de que la destrucción fuera conocida por Yejezkel. El profeta vuelve a describir a Paró, el Faraón como un cocodrilo arrogante, y cómo Dios va a herirlo: "Tenderé, pues, sobre ti Mi red en medio de un concurso de muchas naciones, las cuales te sacarán con Mi red. Y te derribaré por tierra, y te echaré sobre la haz del campo: y haré posar sobre ti todas las aves del cielo, y saciaré de ti a las fieras de toda la tierra" (versículos 3-4). Junto con Paró, el Faraón también caerá Egipto: "La espada del rey de Bavel vendrá sobre ti. Por espadas de los poderosos haré caer tu multitud, todos ellos los más terribles de los pueblos; y asolarán el orgullo de Egipto, y toda su multitud será destruida" (versículos 11-12). Después de la destrucción, los egipcios reconocerán a Dios.
Paró en el Sheol (Versículos 17-32)
La última profecía sobre Egipto describe a Paró, el Faraón, cuando está en el Sheol. La fecha de la profecía continúa después de la profecía al comienzo del capítulo, y fue pronunciada dos semanas después de ella. El profeta describe que en el Sheol hay otros pueblos: Ashur, (Asiria), Elam, Meshej Tubal, Edom y Tzidón. Con esto el profeta aclara el proceso histórico, en el cual toda superpotencia que se levanta finalmente cae, y así también Egipto y Paró, el Faraón descendieron al Sheol: "A éstos mirará Paró, y se consolará de toda su multitud; muertos a espada, Paró y todo su ejército, dice el Señor Dios" (versículo 31).