Síntesis del capítulo, Zejariá 14

Síntesis del capítulo, Zejariá 14

Ierushalaim en la redención (Versículos 1-11)

El profeta describe cómo Dios congregará a las naciones en guerra contra Ierushalaim: "la mitad de la ciudad será desterrada, pero el resto del pueblo no serán exiliados de la ciudad" (versículo 2), y después el Señor combatirá contra esas naciones. Como parte de la batalla, Dios provocará la hendidura del monte de los Olivos en dos, creando un enorme valle que dará lugar a una huida masiva, "tal como huyeron a causa del terremoto en los días de Uziá, rey de Iehudá" (versículo 5). Como parte de las convulsiones que ocurrirán "en aquel día", brotarán aguas de Ierushalaim: "En aquel día sucederá que brotarán aguas vivas de Ierushalaim, una mitad hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el mar occidental, será lo mismo en verano que en invierno", y así "el Señor será rey sobre toda la tierra; aquel día el Señor será uno, y uno Su Nombre" (versículo 9).

La plaga sobre las naciones, los pueblos (Versículos 12-15)

Paralelamente a la redención de Ierushalaim y al reinado de Dios en el mundo, vendrá una plaga sobre las naciones: "Esta será la plaga con que el Señor herirá a todos los pueblos que han hecho guerra contra Ierushalaim: se pudrirá su carne estando ellos aún de pie, y se pudrirán sus ojos en sus cavidades, y su lengua se pudrirá en su boca" (versículo 12). La plaga no afectará solo a los seres humanos sino también a los animales: "Como aquella plaga así será la plaga del caballo, del mulo, del camello, del asno y de todos los animales que haya en aquellos campamentos" (versículo 15).

Reconocimiento del reinado de Dios en el mundo (Versículos 16-19)

Las naciones que sobrevivan vendrán a Ierushalaim cada año: "subirán de año en año para prosternarse ante el Rey, el Señor de los ejércitos, y para celebrar la fiesta de Sucot" (versículo 16). Las naciones que no vengan a Ierushalaim en la fiesta de Sucot serán castigadas: "no recibirán lluvia sobre ellos" y vendrá sobre ellos la plaga (versículos 17-18), es decir, no caerá lluvia sobre ellos y serán azotados por una plaga.

La santidad del Templo (Versículos 20-21)

La profecía sublime concluye con la gloria del servicio del Templo: "En aquel día estará grabado en los cascabeles de los caballos: 'Santidad al Señor'. Y serán las ollas en la casa del Señor como los tazones delante del altar. Y toda olla en Ierushalaim y en Iehudá será consagrada al Señor de los ejércitos; todos los que ofrezcan sacrificios vendrán y tomarán de ellas y en ellas cocerán" (versículos 20-21).

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