Los habitantes del exilio no creen ni escuchan las palabras del profeta: "Hijo del hombre, tú habitas en medio de la casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver, mas no ven; oídos para oír, mas no oyen, porque casa rebelde son" (versículo 1), y por eso Dios le ordena realizar dos actos simbólicos.
Un acto simbólico: la salida al exilio (Versículos 3-16)
Dios ordena al profeta que prepare su equipaje de exilio "prepárate trastos de los que se van en cautiverio, e irás en cautiverio, de día, delante de su vista, trasladándote de tu lugar a otro lugar delante de sus ojos... Sacarás, pues, tus trastos, como trastos de los que se van en cautiverio, de día, delante de sus mismos ojos; luego tú saldrás por la tarde delante de su vista, a la manera de los que van en cautiverio" (versículos 3-4). El profeta no sacará los enseres por las puertas habituales de la casa sino a través de un agujero en el muro. Dios también dice al profeta qué decirle al pueblo cuando le pregunten qué está haciendo: "Di: Yo soy señal vuestra. Conforme yo he hecho, así se ha de hacer a ellos; en destierro, en cautiverio irán... Y el príncipe que está en medio de ellos cargará (su hato) al hombro, en profunda oscuridad, y saldrá: por la pared le abrirán paso, para sacar (sus efectos) por ella; cubrirá su rostro para que no vea con sus ojos la tierra" (versículos 11-12). Dios continúa con la profecía de castigo: " Pues haré que algunos pocos de ellos escapen de la espada, del hambre y de la peste, a fin de que declaren todas sus abominaciones en medio de las naciones adonde van; y (entonces) conocerán que Yo soy el Señor" (versículo 16).
Un acto simbólico: comer con ansiedad (Versículos 17-20)
Después, Dios ordena al profeta comer pan y beber agua "con temblor y con ansiedad" (versículo 18). Este acto simbólico expresa la angustia y dificultad del pueblo: " Así dice el Señor Dios respecto de los habitantes de Ierushalaim, y respecto de la tierra de Israel: Comerán su pan con ansiedad, y con espanto beberán su agua, porque su tierra será desolada, despojada de cuanto haya en ella, a causa de la violencia de todos los que en ella habitan" (versículo 19).
Debate sobre la concreción de la palabra de Dios (Versículos 21-28)
El profeta se pregunta por qué el pueblo piensa que "se van prolongando los días y fracasará toda visión" y les anuncia que el castigo está cerca "Al contrario, diles: Han aproximádose los días, y el cumplimiento de toda visión" (versículo 23). Quizás los hijos de Israel piensan que "La visión que éste ve es para de aquí muchos días: respecto de tiempos lejanos profetiza él” (versículo 27), pero pronto se aclarará que " No se dilatará más ninguna de Mis palabras; lo que Yo dijere, se cumplirá" (versículo 28).