Ierushalaim, de la destrucción a la redención (Versículos 1-13)
En la apertura del capítulo (versículos 1-3) se presenta el tiempo en que la profecía fue dicha a Irmiahu: en vísperas de la destrucción de Ierushalaim, cuando Irmiahu aún estaba prisionero en el patio de la guardia. La profecía recuerda que ahora los babilonios ascienden contra Ierushalaim para destruirla "(ellos vienen para pelear contra los kasditas, mas es realmente para llenar (aquellas casas) de cadáveres de hombres, a quienes Yo he herido en Mi ira y en Mi indignación, y a causa de todos sus pecados he escondido Mi rostro de esta ciudad)" (versículo 5), pero pronto Dios escuchará las oraciones de Ierushalaim y redimirá a Israel: "He aquí que Yo le traeré (a esta ciudad) sanidad y curación; y a (sus habitantes) Yo los sanaré, y les revelaré la abundancia de paz verdadera" (versículo 6). Como consecuencia de la redención se escuchará en Ierushalaim "(se oirá) la voz de gozo y la voz de alegría, la voz del novio y la voz de la novia, la voz de los que dicen: Alabad al Señor de los ejércitos, porque el Señor es bueno; porque para siempre es Su misericordia! También de los que traen sacrificios en acción de gracias a la casa del Señor" (versículo 11).
El reino de David y el pacto Eterno (Versículos 14-26)
Como parte de la redención, Dios restaurará al trono del reino un rey de la casa de David "En aquellos días y en ese tiempo haré que brote para David un vástago de justicia, el cual ejecutará juicio y justicia en la tierra (versículo 15), y a los sacerdotes a su servicio "ni a los sacerdotes levitas les faltará hombre delante de Mí que ofrezca holocaustos, y haga consumir ofrendas vegetales, y que presente sacrificios, todos los días" (versículo 18). A pesar del menosprecio del pueblo hacia las palabras del Señor y su temor de que Él no cumpla su pacto ("¿No adviertes lo que habla este pueblo, diciendo: A las dos familias que escogió el Señor, Él las ha desechado? Y así desprecian a Mi pueblo, para que no sea más nación delante de ellos "), el Señor promete que mantendrá el pacto con Israel y restaurará un líder de la casa de David al trono del liderazgo y a los sacerdotes al servicio en el templo.