Términos peyorativos

Términos peyorativos

 

Desde ahora que el nombre de Ierushalaim ha sido profanado, ya no hay lugar para mencionar el nombre 'Ierushalaim', sino solo usar epítetos peyorativos.

El capítulo 22 trata sobre el estatus de la ciudad de Ierushalaim.

Para comprender el estatus de Ierushalaim en el libro de Yejezkel, revisaremos brevemente los diferentes epítetos que el profeta otorga a la ciudad, además de las veces que la menciona por su nombre. Ciertamente, la ira de Dios hacia la ciudad ya es evidente en el clamor del profeta en el capítulo 9, versículo 8: "al derramar tu ardiente indignación sobre Ierushalaim", y en el hecho de que su destino es el opuesto a la profecía de los falsos profetas: "que profetizan respecto de Ierushalaim, y ven a favor de ella visión de, paz, cuando no hay paz" (capítulo 13, versículo 16). Sin embargo, parece que la ira alcanza su punto máximo en el capítulo 22 (versículos 2-5), donde Yejezkel describe a Ierushalaim como "ciudad sanguinaria... ciudad que derrama sangre". Asimismo, más adelante describe el culto a los ídolos como algo que profana el nombre de la ciudad, y por eso Ierushalaim es llamada "impura de nombre", y en el mismo sentido se dice de ella en el capítulo 23: "tú eres tierra que no ha sido purificada". Desde ahora que el nombre de Ierushalaim ha sido profanado, ya no hay lugar para mencionar el nombre 'Ierushhalaim', sino solo usar epítetos peyorativos. Así, en el capítulo 24 se menciona nuevamente a Ierushalaim como ciudad sanguinaria:

"¡Ay de la ciudad sanguinaria!... porque hay sangre  en medio de ella... ¡Ay de la ciudad sanguinaria!" (versículos 6-9).

En los capítulos de restauración de Yejezkel, Ierushalaim es mencionada por su nombre explícito solo una vez:

"Como el rebaño de animales consagrados, como el rebaño de Yerushaláim, en sus fiestas solemnes, así estarán las ciudades desiertas llenas de rebaños de hombres; y conocerán que Yo soy el Señor" (capítulo 36, versículo 38).

Sin embargo, aunque en este versículo Yejezkel menciona el nombre 'Ierushalaim', no está denominando así a la ciudad en el futuro, sino que describe de esta manera las 'ovejas consagradas' que llenaron la ciudad en el pasado. En todas las demás profecías de los capítulos de restauración (34-39) y en la visión del templo futuro (40-48), Yejezkel llama a la ciudad con otros epítetos y no por su nombre explícito. La abstención del uso del nombre 'Ierushalaim' en las profecías futuras quizás se deba a que las acciones del pueblo no solo llevaron a la profanación del nombre de la ciudad de Ierushalaim, sino que también causaron una crisis en la relación de Dios con la eternidad de la ciudad.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj.

Gentileza sitio VBM de la Academia Rabínica “Har Etzion”.

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